Pozo a tierra: qué es, para qué sirve y qué necesitas
El pozo a tierra (o sistema de puesta a tierra) es una de las protecciones más importantes de una instalación eléctrica, y también uno de los requisitos que más piden las municipalidades a los negocios. Te explicamos qué es y qué necesitas.
¿Qué es un pozo a tierra?
Es una conexión entre la instalación eléctrica y el suelo. Si un equipo tiene una falla y su carcasa metálica queda con tensión, la corriente se va a tierra por ese camino en lugar de pasar por el cuerpo de quien lo toca. Junto con el interruptor diferencial, protege a las personas contra descargas y ayuda a proteger los equipos.
¿Quién lo necesita?
- Negocios y locales: para obtener o renovar la licencia de funcionamiento, el ITSE suele pedir el certificado de medición de resistencia del pozo a tierra, firmado por un ingeniero colegiado y habilitado.
- Viviendas: toda instalación con tomacorrientes con línea de tierra necesita un sistema de puesta a tierra para que esa línea sirva de algo.
- Equipos sensibles: servidores, equipos médicos o maquinaria suelen necesitar una resistencia más baja.
¿Qué materiales lleva?
Un pozo a tierra típico lleva:
- Una varilla o electrodo de cobre enterrado verticalmente.
- Conductor de cobre que une el electrodo con el tablero eléctrico.
- Tierra de cultivo cernida para rellenar el pozo, en lugar del material de desmonte.
- Un tratamiento químico, como el Thor Gel, para mejorar la conductividad del terreno.
- Una caja de registro con tapa para inspeccionar y medir.
¿Para qué sirve el Thor Gel?
En Lima, gran parte del suelo es arenoso o pedregoso y conduce mal la electricidad. El Thor Gel es un compuesto que, mezclado con la tierra alrededor del electrodo, baja la resistencia del pozo y la mantiene más estable en el tiempo. La cantidad por pozo depende del terreno y de la resistencia que se busca; sigue las indicaciones del fabricante impresas en el empaque.
¿Qué resistencia debe tener?
Como referencia, el Código Nacional de Electricidad pide que la resistencia no supere los 25 ohmios. Para equipos de cómputo o electromedicina se suele buscar un valor bastante menor. El valor exacto lo define el proyectista según el uso.
¿Cada cuánto se mide?
La medición se hace con un telurómetro. Para el ITSE se presenta un certificado vigente, que normalmente se renueva cada año. Con el tiempo el terreno se seca y la resistencia sube, por eso el mantenimiento incluye humedecer el pozo y, cuando hace falta, volver a aplicar el tratamiento químico.


